Es de agradecer las noches frescas que proporciona la montaña, especialmente en Pirineos, después de este tórrido y caluroso verano que parece no terminar nunca, pasar unos días en un lugar donde los días largos y calurosos dan paso a noches frescas es toda una bendición. En Pirineos no hay masificación de turistas, la gente es agradable, los servicios por muy pequeño que sean los pueblos son buenos y están limpios al contrario que en la costa. En el Pirineo catalán…